
Lo recuerdo bien, era una noche calurosa, de esas en las que no se puede parar en la cama por el calor, no había luna y la habitación estaba iluminada por una de esas lámparas de mesita que dan una especie de luz anaranjada, incluso la pared parecía haberse teñido de aquel color melocotón, a ella le gustaba mucho aquel color, incluso se había comprado una colonia con aquel olor y dejaba mi ropa impregnada de él, como queriendo que nunca me olvidara de ella.
Del techo había diferentes pañuelos colgados: rojos, azules, violetas; se movían cuando ella daba vueltas semidesnuda, apenas vestida con una camiseta de tirantes blanca y aquellos mini pantalones grises, ese mismo día se había cortado el pelo, dejando ver su largo cuello cisne, como incitándome a agarrarla y besarlo, también sonaba de fondo la canción “all rigth now”, aquella música no me gustaba, me recordaba a los bajos fondos y me hacía pensar que ella era una de esas putas que se paseaban en buscar el primer tipo que se parara frente a ella para un poco de juego sexual, cuanto más la veía más asco me daba moviéndose a aquel son infernal; mi puta personal bailaba para mi antes de entrar al infierno.
Le tape la boca, no quería oírla, su voz me irritaba, yo tan solo quería ver su piel, color caramelo, pero me golpeaba como queriendo escaparse, ¿Por qué lo hacía?, yo tan solo quería mirar su piel, color caramelo, simplemente la acallé, para que dejara de gritar, no me manche, así podía observar su piel, color caramelo, sin que ella me molestara; ya no sonaba la música, y ella tenía aquel olor a melocotón, que se impregnaba en mi ropa, como queriendo que no me olvidara de ella, era una buena táctica, nunca más volví a comer melocotones.
Del techo había diferentes pañuelos colgados: rojos, azules, violetas; se movían cuando ella daba vueltas semidesnuda, apenas vestida con una camiseta de tirantes blanca y aquellos mini pantalones grises, ese mismo día se había cortado el pelo, dejando ver su largo cuello cisne, como incitándome a agarrarla y besarlo, también sonaba de fondo la canción “all rigth now”, aquella música no me gustaba, me recordaba a los bajos fondos y me hacía pensar que ella era una de esas putas que se paseaban en buscar el primer tipo que se parara frente a ella para un poco de juego sexual, cuanto más la veía más asco me daba moviéndose a aquel son infernal; mi puta personal bailaba para mi antes de entrar al infierno.
Le tape la boca, no quería oírla, su voz me irritaba, yo tan solo quería ver su piel, color caramelo, pero me golpeaba como queriendo escaparse, ¿Por qué lo hacía?, yo tan solo quería mirar su piel, color caramelo, simplemente la acallé, para que dejara de gritar, no me manche, así podía observar su piel, color caramelo, sin que ella me molestara; ya no sonaba la música, y ella tenía aquel olor a melocotón, que se impregnaba en mi ropa, como queriendo que no me olvidara de ella, era una buena táctica, nunca más volví a comer melocotones.
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