El hombre teme todo lo que no entiende y destruye todo lo que teme.

13 ago 2011

La súplica del traidor

La súplica del traidor.

¿que me ha traido aquí? tu misma
¿que soy? nada¿quien soy? nadie.Desgarrado, arrancado de los brazos de su madre, llora el bebé en el suelo de una habitación. Caen las lágrimas, ¿que és? no lo se... ¿por qué? no lo sé... ¿sabes algo? no lo se.Dulce, resplandor de la luna llena en el cielo, espero, ¿donde estás? no se sabe...Despierta, no duermas, trae contigo el fuerte aroma a alcohol, dolor, frío resquebrador de huesos. Trata de hablar boca sin lengua, partida por la mitad, desangrada en la oscuridad. Púas te atraviesan la garganta, la boca, los ojos, la manos y las orejas, ¿de que sirven traidor sin tu potente voz? de nada. Cállate, escupitajo en el suelo, vómito del maleante y cagada de pájaro, cállate! ya no sirve de nada. No entiendes mis textos oh señor Dios, no entiendes mi letra, no entiendes mi voz, calla entonces, esplicado con don, guarda tu labia, cuarda tu rencor.Señor del fuego, rojo tu pelo, dormido de día, despiertas al sueño, atraviesas con katanas corazones putridos de miedo, distruta el sabor del dolor, tanto gozo te da verlo, tanto gozo te da sentirlo.Señores del más allá dormidos estais, sin saber la verdad en el mundo, dormid, domid, pues cuando llegue el despertad no habrá alba, no habrá libertad.Sin alas el pájaro no puede volar, guardadlas bien, hasta que deseeis devolver lo suyo al mar. Disculpad mi osadía, una simple mortal, dormida, sin rozar los pies de los dioses moriré aquí y ahora, dormiré, o cantaré, jamás cambiaré por el don de los demás.

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